Feministas Argentinas Cristina Wargon II

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Navegando la Pandemia. Tuve Covid 400 Veces

Feministas Argentinas Cristina Wargon II
Feministas Argentinas Cristina Wargon II
Los primeros quince días envuelta en mi nube de ignorancia y optimismo (pueden leerse como sinónimos) estuve de vacaciones. Durante la semana en lo de mi hija y el fin de semana en lo de mi hijo a pocas cuadras.
Nada más bello que Mendiolaza en el otoño .Como ya lo canta la zamba : “El sol en las altas moras ,desnuda su tibio alarde y horneritos de papel pintan la piel de la tarde”
Nadie mas contenta que yo de haber salido por un ratito de la ciudad de las furias
Después caí en cuenta… con la boca abierta de estúpido asombro de que se trataba de otra cosa: la peste había llegado…la peste negra, la bubónica, la peste de Camus, todas se hicieron una en mi cabeza y el resultado siempre me daba igual: me podía morir en cualquier momento. ¡¡¡Yooo tan nacida para inmortal!!!! Asumí entonces un perfil Sanmartiniano… Si cualquiera podían ser mis ultimas palabras, que no quedara en mi familia el recuerdo de la vieja que reventó mientras decía “bajá el audio pendejo” Quería algo luminoso que fuera rememorado por las futuras generaciones. Hasta imaginaba mi busto con el dedo apuntando al naciente, sin panza y con los rulos al viento del bronce, señalando un destino trascendente. Mi familia me miraba desconcertada al ver había emboludecido de pronto, pero como la consigna para convivir es ser amable, se abstuvieron de todo comentario

El Cuerpo Sabe Más

Pese a mis nobles intentos me comenzaron a ocurrir cosas rarísimas, batí todos los récords de accidentes posibles:
-Me tropecé y caí de panza, (tres moretones alrededor del pupo,
-Quise pasear a Chocolate. el inmenso perro asesino de mi hija, y el maldito salió corriendo mientras yo flameaba sujetando su cuerda (seis moretones más en la panza)
-No se muy bien cómo un palo de la poda me cayo sobre la cabeza y me mandó a la cama con un pack de hielo para enfriarme las ideas
-Me hice un te de lavandina, que no alcancé a tomar porque mi hija sintió el olor
-Me intoxiqué con un budín casero
-Rompí todos los vasos de la casa
Y de pronto me senté a pensar y en vez de ser trascendente solo intenté asumir que soy mortal… Esa idea tan antinatural y dolorosa!
Lloré, llore de golpe, de pronto, de sorpresa, lloré como dijera Girondo
“Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas
por el ombligo, por la boca”
Lloré por los amigos muertos y los por morir y lloré mi propia muerte si no en la flor de la edad, en la flor de la vida, siempre.
Desde entonces no me accidento más pero, con cierta regularidad me da Covid que se cura solo en unas horas dejando en claro que ni para las pestes soy seria.
Igual hice todas tareas pandemiosas: tortas de cumpleaños, tortas a secas, dulces, feijoadas y panes que nunca se inflaron. Igual como soy muy buen les convido. Lo hice con barbijo y las manos lavadas.
Continuará…

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