Precursoras Feministas en Argentina Cristina Wargon

Impactos: 1

Pandemiando 1: Seis Meses En Pijama

Precursoras Feministas en Argentina Cristina Wargon
Era en Buenos Aires, y en todos los calendarios el 18 de marzo. Era mi cumpleaños. En el aire ya había algo raro, cuando entró mi hija como una tromba, recién llegada de Córdoba. ¡Visita sorpresa! La abracé y me puse a llorar, Sí, algo estaba raro. Educada en la filosofía sioux, que imagino no lloran por pavadas, llorar de felicidad nunca fue mi estilo, pero allí estaba abrazada a su cuello y ¡llorando! A la noche llegaron dos amigas del corazón. Mónica y Liz, cada una con su regalito. Mónica una pava como para que tomara mate alguna princesa de Disney y Liz, una remera de lamé. La primera apuntó a lo que soy (una quemadora de pavas serial) y la otra a lo que me gustaría ser: una persona que se siente feliz con algo de lamé pero jamás se lo compraría .Pasé un cumpleaños feliz, muchas risas, mas bromas, algunos chismes y ese bienestar que se siente cuando un grupo de mujeres de historias entrelazadas, simplemente se juntan. Pero todo estaba raro.
Al día siguiente el Presidente hablaba al país y anunciaba la peste y quince días de cuarentena. En el acto mi hija, veloz en sus reflejos, decidió volverse a Córdoba en ómnibus ese mismo día. “No voy a dejar a mi hija sola dos semanas y me parece que deberías venir conmigo”. Remató con: “Vos decidís pero sabe que si te pasa algo nos partís la vida en cuatro… estamos demasiado lejos”. Nunca discuto con mi hija, con los años se ha vuelto más inteligente que yo y me gana siempre… además, quince días de vacaciones en Córdoba? Era una idea tan deliciosa que me sumé en el acto.
Precursoras Feministas en Argentina Cristina Wargon

Precursoras Feministas en Argentina Cristina Wargon

La Valija, esa Medida de tu Locura

Alguien debería estudiar la estrecha relación que hay entre una valija y la medida del rechifle de su dueña. O pongo cosas que nunca usaré, o me largo simplemente con una cartera, donde me falta todo. Me encantaría decir en mi descargo que fue la pandemia la que me llevo a armar esa valija de mi perdición pero, no la vi venir… ¿quién pudo adivinar que nuestras vidas se quebrarían para siempre? ¿Qué el mundo conocido, objetable pero al menos cierto, iba desaparecer? Que de pronto me sentiría hermanada con algún japonés ignoto que estaba en la misma? Sin embargo todo estaba raro así que mi valija, que jamás fue atinada, esta vez cargó cinco camisas de seda (por supuesto que la remera de lamé) un pijama y nada más!!!!!
Y aquí estoy en pleno Mendiolaza cumpliendo mis seis meses en pijama…ese japonés hermano en la desdicha, seguro que se organizó mejor.
Continuara…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *